Abel Marín Abogado
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LA LEGÍTIMA 

En principio, cuando se tiene descendientes (hijos y nietos) el caudal hereditario se divide por disposición legal en tres tercios: la ‘legítima‘, la ‘mejora‘ y el ‘tercio de libre disposición‘.

La legítima es la ‘porción’ de bienes de la herencia de la que el testador no puede disponer libremente, aunque desee hacerlo, porque por ley se reserva a determinados herederos llamados herenderos forzosos, salvo que el testador decida excluirlos mediante la deseredacción o la preterición expresamente.

El alcance de la legítima estará en función de las personas que participen en la herencia.

Por su parte, el tercio de ‘mejora‘ puede emplearse para favorecer en especial a alguno o algunos hijos o descendientes; si no se dispone sobre él expresamente, se entiende que incrementa la cuantía de la legítima.

Con el tercio de libre disposición el testador podrá hacer lo que tenga por conveniente.

VALOR DE LA LEGITIMA

Para fijar el valor de la legítima se parte del valor que tengan los bienes y derechos del causante al momento de su fallecimiento, deduciéndose del mismo, el de las cargas y gravámenes (gastos como hipotecas o créditos, deudas pendientes de pago… etc.)

La cuantía de la legítima varía dependiendo de los herederos que concurran a la herencia. Así se puede distinguir entre la legítima del cónyuge viudo, la de los hijos y descendientes, y por último la de los padres y ascendientes.

La legítima del cónyuge viudo

Si cuando se produce el fallecimiento no se encuentra separado o lo estuviese por culpa del fallecido, consistirá en:

  • Si hay hijos y descendientes comunes: El usufructo del tercio de mejora.

  • Si no hay descendientes pero viven sus ascendientes: El usufructo de la mitad de la herencia.

  • Si concurre con hijos del fallecido no comunes y concebidos durante el matrimonio: El usufructo de la mitad de la herencia.

  • Si no existen descendientes ni ascendientes: El usufructo de los dos tercios de la herencia.Sin embargo, en estos supuestos los herederos pueden optar por satisfacer al cónyuge viudo su parte de usufructo siguiendo otro método: asignándole una renta vitalicia, un determinado importe o atribuyéndole en propiedad determinados bienes.

La legítima de los hijos y descendientes

Está constituida por los dos tercios de la herencia del fallecido salvo que en el testador realice una disposición expresa del tercio de mejora en favor de alguno de ellos; en este caso la legítima estará compuesta por un solo tercio.

La legítima de padres y ascendientes

Está formada por la mitad del haber hereditario de los hijos y descendientes.

Si concurren con el cónyuge viudo, heredarán sólo un tercio de la herencia.

La legitima que se reconoce a favor de los padres, se divide entre ambos por igual; si uno de ellos ha fallecido, heredará la legítima el que esté vivo.

Si el testador no tiene padre ni madre pero sí abuelos, tanto paternos como maternos, la legítima se dividirá entre ambas familias a partes iguales.

Si los ascendientes fuesen de grado diferente, heredará todo el más próximo (por ejemplo, si concurren a la herencia el abuelo y el bisabuelo, heredará el abuelo, con independencia de que sea materno o paterno)

El cálculo y determinación de la legítima puede resultar complejo, por lo que siempre resultará valioso el asesoramiento profesional de un abogado.

 

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Abel Marín. Abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia